La educación en este siglo XXI


Resultado de los cambios sociales, culturales y tecnológicos nos encontramos en un punto histórico de la educación donde surgen muchas preguntas sobre el que hacer pedagógico, Monereo y Pozo (2001) afirmó que la escuela enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX y alumnos del siglo XXI, palabras nada alejadas de la realidad máxime cuando para el caso de Colombia la ley general de la educación se diseñó en la última década del siglo XX cobijando su aplicación y algunos ajustes en el siglo XXI.

A lo largo de la historia, la educación ha permanecido enfocada a los procesos y necesidades de la época. Así fue en la Grecia antigua cuando el estudio del ser, marcaba la característica principal de la educación, los romanos educaban según sus necesidades imperiales, posteriormente la iglesia educó y explicó todo los saberes a partir de la fe cristiana, continuó el renacimiento donde lo científico empezó a primar sobre las explicaciones de fe y dio paso al racionalismo y empirismo donde brotó la revolución científica e industrial. Esta última etapa marco la educación del siglo XIX donde la producción y repetición, hizo que la educación rindiera tributo a la memoria de datos y procesos, que permitieran cumplir con las necesidades de la época.

Posteriormente ante una sociedad post industrial donde autores como Bell (1970)  resaltan como la economía pasa de producir productos a ofrecer servicios mediados por el conocimiento técnico y Castells (1996) quien acuña el término informacional para una sociedad donde generar, procesar y transmitir información se convierten en las fuentes de la productividad mediado por las condiciones tecnológicas del momento, nos muestran una clara necesidad de los procesos reflexivos que actualmente se deben hacer sobre los enfoques pedagógicos contextualizados en el marco histórico de la educación colombiana permitiendo la renovación, el rompimiento de paradigmas y nuevas propuestas educativas que vallan de la mano con el mundo actual.

Entonces ¿Qué se espera de la educación en el siglo XXI? ¿Cómo podemos formar sujetos para desempeñarse en una sociedad cambiante y mediada por las tecnologías?, ciertamente estamos ante unas necesidades sociales y culturales que reta a la educación a despojarse de métodos tradicionales y repetitivos, que se convirtieron en la única fórmula de enseñar sin importar el contexto de espacio, tiempo y lugar que se esté viviendo en la escuela.

A finales del siglo XX los cambios a nivel educativo en Colombia empezaron a generarse a partir de la ley general de la educación, dejando la puerta abierta para un nuevo cambio en los procesos educativos, a nivel mundial aparece en Colombia el computador personal y una serie de nuevas tecnologías que predecían cambios a nivel social y cultural. Dichos cambios de una u otra forma tendrían que empezar a generarse desde el aula si se quería formar la nueva generación de sujetos emergentes.

Pero es cuando inicia el siglo XXI y muchos propuestas educativas vieron en las tecnologías la fórmula que cambiaría la educación sin tener en cuenta que estas debían ser el medio que permitiera junto con otras estrategias educativas desarrollar en los estudiantes nuevas habilidades que les permitan desarrollarse en la sociedad del siglo XXI, una nueva sociedad donde día a día aparecen nuevos empleos y nuevas necesidades que se necesitan cubrir.

Curiosamente si buscamos estrategias innovadoras, solo es retomar autores que marcaron propuestas muy sociales y humanistas para la escuela como Comenius y Rousseau quienes ya el siglo XVI y XVII exponían una nueva escuela, una educación innovadora donde el niño tome un papel diferente al adulto en términos del aprendizaje, considerando sus intereses y desarrollando su deseo por aprender. Otro autor del siglo XX como Piaget desarrollo la teoría constructivista del aprendizaje abriendo la puerta a uno de sus discípulos Seymour Papert para desarrollar el construccionismo en el que propone que se produce aprendizaje a través de la acción es decir el conocimiento se debe construir por el propio sujeto y no solo transmitiéndoselo.

Si tomamos como referencia los autores antes nombrados, estos nos describen una propuesta novedosa y articulada con las herramientas tecnológicas que se desarrollan día a día. Se puede formar un sujeto que participe de su aprendizaje, motivado por aprender y decidido a construir su conocimiento a partir de la acción utilizando las herramientas tecnológicas como una excusa para adquirí o desarrollar nuevo conocimiento, un conocimiento que se construye a partir de redes de aprendizaje que ven en el trabajo en equipo una fortaleza para aprender con el otro y donde la competitividad por ser el mejor no es impersonal sino por el contrario de todos los que trabajan para alcanzar un objetivo.

La OECD -Organización para la cooperación y el desarrollo económico, menciona que el desarrollo social y económico exige que los sistemas educativos ofrezcan nuevas habilidades y competencias, que les permitan beneficiarse de las nuevas formas emergentes de socialización y contribuyan activamente al desarrollo económico bajo un sistema cuya principal baza es el conocimiento. Esta propuesta permite que los sistemas educativos se centren no solo en la enseñanza de saberes sino que también estos saberes se apliquen en cualquier contexto, dándole al ser tanta importancia como al hacer.

De acuerdo con lo anterior, el tema de la tecnología en el aula que en muchos países se vislumbra como la herramienta que cambiará la educación pasa a un segundo plano convirtiéndola en un medio y no en un fin de la educación. La educación del siglo XXI debe ser una educación integral que permita a los estudiantes desarrollar habilidades necesarias para su vida personal y profesional. En un mundo cambiante como el actual no se puede seguir enseñando bajo una cuadricula donde veamos a todos los estudiantes como uno solo sin identificar sus habilidades propias y peor aún sin desarrollarlas, es decir la tecnología no puede deshumanizar la educación por el contrario debe rescatar muchas aspectos humanos que se perdieron con la industrialización y la implementación de estrategias educativas repetitivas e individuales.

En la última década han aparecido muchos empleos que no existían  en el siglo anterior y que requieren de personas con habilidades como la creatividad, la solución de problemas, el trabajo en equipo y la comunicación. Habilidades que son complejas de desarrollar si se continua con estrategias de aprendizaje tradicional donde el estudiante se llene de saberes sin poderlos aplicar en contextos diferentes. Se requieren cambios institucionales, donde haya una verdadera calidad educativa en la que participe la escuela y la sociedad, rompiendo paradigmas y permitiendo que se integren las dos, donde  la escuela conozca el contexto y se apropie de este sin desconocer las necesidades del sujeto a educar.

 

Referencias

MONEREO, C.; POZO, J. I. (2001): «¿En qué siglo vive la escuela?», en Cuadernos de Pedagogía, 298, pp. 50-55

BELL, Daniel. Reforma de la educación. México: Editorial Letras, 1970.

CASTELLS, Manuel. La galaxia internet. Barcelona: Plaza y Janés, 2001.

PAPERT, S. AND TURKLE, S. 1990. Epistemological pluralism: styles and voices within the computer culture. Constructionist Learning. MIT Media Laboratory. Cambridge, MA.

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